jueves, 23 de mayo de 2013

¿Quién puede escucharla y no entender?

Te invito a escuchar las contundentes palabras de la reconocida actriz Johanna Rosaly. Esta vez nos abre una ventana a su historia personal como madre y hermana de hombres homosexuales.

Puedes ver el video AQUI

¡Equidad!

miércoles, 15 de mayo de 2013

Comunicación personal para el Senador Gilberto Rodríguez Valle

Senador Gilberto Rodríguez Valle 
girodriguez@senadopr.us

Estimado Senador Rodríguez Valle:
 
Acabo de ver su entrevista en Wapa TV. Dice que no está decidido a votar a favor del Proyecto 238 para prohibir el discrimen por orientación sexual e identidad de género. Informó, además, que esperará hasta el debate para tomar una decisión.
 
Yo confio en que mañana su conciencia le dictará hacer lo correcto y votará a favor. Todo ser humano, como usted y yo, tiene derecho a vivir en paz, libre de discrimen y violencias. Nadie debe sufrir por ser quien es. Nadie debe sufrir por amar a quien ama.
 
¿Cómo se hubiera sentido usted si no hubiera logrado su sueño de ser Senador meramente por ser hombre, o negro, o puertorriqueño? Usted tiene razón cuando afirma que, a pesar de las leyes anti-discrimen, muchas veces las prácticas discriminatorias persisten. Eso nadie lo niega. Pero tampoco se niega que las reformas en las leyes ayudan y colaboran a erradicar el discrimen y que ello, junto a otros esfuerzos, puede hacer claro que vivimos en un país donde el discrimen NO se tolera.
 
Como abogada que he representado a varios/as demandantes en casos de discrimen laboral puedo dar fe que ser víctima es un infierno. El discrimen deprime, atenta contra la autoestima y a veces hasta incapacita.  Ojalá yo pudiera estar en su lugar, Senador, para poder mañana levantarme en ese hemiciclo y votar con orgullo a favor del amor, del entendimiento, de la solidaridad, de la diversidad, en fin, para votar a favor de todas las cosas que hacen que la vida en sociedad valga la pena.
 
Yo cuento con que hará lo correcto. No me decepcione.  Existen heridas tan profundas que resultan imposibles de olvidar.
 
Cordialmente,
 
Verónica Rivera Torres

Proyecto 238: Si no puedes visitar el Capitolio....

Entonces puedes llamar por teléfono para dejar sentir tu apoyo al proyecto 238 del Senado para prohibir el discrimen por orientación sexual e identidad de género! Llama el número de extensión de tus senadores de distrito o llama al senador/a de tu preferencia.

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martes, 14 de mayo de 2013

Proyecto Matria: Nacemos... y Somos (video)

Editorial de El Nuevo Día a favor de la equidad de derechos- ¡Bravo!


14 de mayo de 2013

DERECHOS CON FUERZA DE LEY

La Asamblea Legislativa tiene la oportunidad histórica para mover al País un paso más hacia la justicia y la equidad que caracterizan a las sociedades democráticas, con tres proyectos de ley que buscan poner fin al trato de ciudadanos de segunda categoría que aún recibe aquí miles de personas por razón de su orientación sexual o identidad de género.
Dos de estas medidas –el proyecto del Senado 238, que prohíbe el discrimen por orientación sexual e identidad de género en el empleo, la vivienda y otras instancias públicas y privadas, radicado el 15 de enero; y el 488 de la Cámara, que añadiría la orientación sexual, la identidad de género y el estado marital en las salvaguardas de la Ley 54 de Prevención e Intervención con la Violencia Doméstica, radicado el 10 de enero– ya pasaron el crisol de las vistas públicas y esperan por ser sometidas a votación del pleno en el Senado y en la Cámara, respectivamente.

El tercer proyecto, el 437 del Senado, que procura eliminar cualquier disposición de género como obstáculo para la adopción, comenzará a ser evaluado en vistas públicas a partir de este jueves 16 de mayo.

La necesaria aprobación de estas medidas vendría a cubrir una deficiencia jurídica del Estado que mantiene desprotegidas a miles de personas por razones que en nada deben incumbirle al Estado, excepto en lo que respecta a garantizar sus derechos.

Como ha advertido el senador Ramón Luis Nieves, autor del proyecto 238, todavía hoy no existen protecciones legales contra gays, lesbianas, bisexuales, transexuales y transgéneros si son despedidos por razón de su orientación sexual e identidad de género, si son sometidos a condiciones de violencia por parte de sus parejas o si, sencillamente, desean como el resto de las personas, alcanzar su anhelo de convertirse en madres o en padres. Estas instancias de desigualdad reflejan un marco legal ajeno a nuestra realidad social e inaguantable para cualquier sociedad civilizada e inclusiva.

Los derechos civiles, como los derechos humanos, tienen que cobijar a todos los ciudadanos por igual. No pueden estar condicionados a ideologías, ni a credos ni a ninguna otra consideración que no sea la del respeto absoluto. Las consideraciones que en estos procesos cruciales de la democracia deben prevalecer son las que garanticen instancias que propendan y permitan el desarrollo pleno de cada ser humano.

Esa es la única consideración que tienen que sopesar los representantes y senadores a la hora de facilitar el trámite legislativo que viabilice que dichas medidas se conviertan en ley. Deben quedar fuera del proceso decisional los gustos personales y el cálculo electorero que con tanta frecuencia conspiran contra las causas justas.

Por otro lado, tendrán que recordar que estas medidas son coherentes también con estatutos federales creados para abrir vías de mayor justicia social a los ciudadanos estadounidenses, como es la orden emitida por el presidente Barack Obama que prohíbe el discrimen por orientación sexual u origen nacional en las organizaciones que reciben fondos federales.

Resulta demasiado fácil prometer y proyectarse como paladines de la justicia social y propulsores del progreso y bienestar de nuestra sociedad, como hacen a diario tantos políticos. Lo que el País necesita, sin embargo, es que se prescinda de la retórica y se tomen de una vez las acciones concretas, necesarias y correctas.

Eso apenas requiere palabras, pero sí mucha valentía.

***Visita el enlace original de este editorial y recomiéndalo a través de tus espacios virtuales.

lunes, 13 de mayo de 2013

Revista Cruce: Todas somos Todas


Comparto con ustedes mi columna más reciente para la Revista Cruce.

Desde que nuestro Tribunal Supremo resolvió que la Ley para la Prevención e Intervención con la Violencia Doméstica, conocida como la Ley 54, no aplicaba a parejas del mismo sexo, las personas y colectivos de derechos humanos hemos estado esperando el momento histórico que vivimos hoy. 
Por fin, luego de diez largos años, el legislador Luis Vega Ramos ha presentado una medida que pretende aclarar lo que para muchas personas ya estaba claro: que la Ley 54 se creó para proteger a todas las víctimas de violencia doméstica, sin importar su orientación sexual, su estado marital y su identidad de género. Recientemente, en la vista pública sobre el tema, le comenté al propio Vega Ramos que la Ley 54 es el objeto del deseo de muchos legisladores, tanto así que en lo poco que lleva el cuatrienio ya se han presentado más de treinta medidas para enmendarla.
Pero, ciertamente, los proyectos que tienen que ver con su aplicabilidad son los que más llaman a la acción a los colectivos de derechos humanos y, por supuesto, de los grupos fundamentalistas que quieren imponer sus visiones religiosas como política pública del Estado, algo totalmente prohibido por nuestra Constitución.
Así como el proyecto de Vega Ramos ha contado con el apoyo masivo de diversos sectores de la sociedad civil, nos hemos visto obligados a explicar por qué otras medidas como la de la legisladora María Milagros Charbonier son peligrosas. Tan peligrosas que el legislador José Báez- coautor del Proyecto 488- ha expresado públicamente que considera que tanto su proyecto como el de Charbonier son compatibles. Nada más lejano de la verdad.
La agenda de Charbonier y compañía
En Pueblo v. Flores Flores (2011) el Tribunal Supremo, sobre las premisas interpretativas erróneas de Pueblo v. Ruiz (2003), resolvió mediante sentencia que la Ley 54 no aplicaba al caso de una mujer casada cuyo agresor no fue su esposo. En esa ocasión, el Juez Kolthoff expresó:
“Se entiende que la violencia doméstica incluye los actos de violencia intrafamiliar, siendo los niños y las mujeres los más afectados. Por lo que en términos generales, el concepto se refiere a la violencia entre personas que participan del mismo núcleo familiar y, en la mayor parte de los casos, comparten una misma unidad de vivienda".
Tal como expresé a nombre de CLADEM en las vistas públicas, el proyecto de Charbonier lo que busca es validar legislativamente la interpretación errónea que surge de la opinión en conformidad del Juez Kolthoff. Es decir, hay un reconocimiento tácito de que la interpretación del juez no se ajusta al lenguaje ni a la intención de la Ley 54. Lo hemos dicho ya pero vale la pena repetirlo: La ley 54 no se creó para proteger a la llamada familia nuclear (tipo Papá, Mamá, Pepín, Rosa, Lobo y Mota, como diría el colectivo Humanistas Seculares) sino para proteger a las personas, todas las personas, que son objeto de violencia por parte de sus parejas. Punto.
Si bien es cierto que entre diversos colectivos y personas se han dado debates sobre las mejores maneras de nombrar a la violencia particular que se da en el contexto de una pareja y que entre ellas, hay quienes han hablado de violencia intrafamiliar, lo cierto es que nuestra Ley 54 no está dirigida a atender sólo la violencia que se da dentro del llamado hogar.
La nuestra es más amplia; es una ley de avanzada. Pretende proteger a las personas que resultan agredidas por parte de su cónyuge, ex-cónyuge, una persona con quien cohabita o haya cohabitado, con quien sostiene o haya sostenido una relación consensual o una persona con quien se haya procreado una hija o un hijo, para causarle daño físico a una persona, sus bienes o a la persona de otro o para causarle grave daño emocional”. (Art. 1.3 de la Ley 54) ¿Dónde ahí se habla de familia?
Charbonier, en el proyecto 650 de la Cámara de Representantes, pretende convencernos de que busca ampliar las protecciones de la Ley 54 alterando la política pública del Estado como una en contra del “del maltrato y la violencia doméstica e intrafamiliar por ser contraria a los valores de paz, dignidad y respeto que este pueblo quiere mantener para los individuos, las familias y la comunidad en general” y redefiniendo la “violencia doméstica como un patrón de conducta constante de empleo de fuerza física o violencia psicológica, intimidación o persecución contra una persona por parte de otra persona con quien haya sostenido una relación afectiva, emocional, vinculante y/o  mediante un pacto de convivencia, expreso y/o implícito, por un tiempo razonable y/o indeterminado”.
No hay que ser demasiado maliciosa para darse cuenta que esas enmiendas no sólo apartan al Estado de la política pública detrás de la Ley 54 a favor de la erradicación de la violencia en las parejas sino que complica el panorama interpretativo haciendo referencias sospechosas a “relaciones afectivas” “vinculantes” “pacto de convivencia” “tiempo razonable”. ¿Cuántas víctimas de violencia doméstica podrían quedarse sin protección si una definición así llegara ante el Tribunal Supremo?
Además, cabe preguntarse: ¿será posible que la misma persona que caracteriza la pedofilia como una orientación sexual pueda estar verdaderamente preocupada por ampliar las protecciones de la Ley 54? Pregúntese ¿por qué los grupos fundamentalistas, que reiteradamente se han manifestado en contra de la comunidad LGBTT apoyan la enmienda Charbonier? La respuesta es simple.  Lo que busca Charbonier es desviarnos de la ruta de los derechos humanos para dejar la puerta abierta a otra interpretación errónea y discriminatoria de nuestro Tribunal Supremo.  No lo permitamos.
La identidad de género como supuesta ficha de tranque

Después de diez años de lucha en contra de la violencia e invisibilización de algunas de las poblaciones más marginadas del país, hemos llegado al día de hoy. Además del Proyecto 488 de la Cámara de Representantes, existe el Proyecto del Senado 238 presentado por el legislador Ramón Luis Nieves que pretende prohibir el discrimen contra la comunidad LGBTT. En las discusiones de ambos proyectos, los grupos en su contra han intentando manipular a la Legislatura y a la comunidad en general con la desinformación sobre lo que significa identidad de género.
La manipulación ha llegado a tales niveles que estoy segura de que hay quien piensa que deberíamos renunciar a estar protegidas de la violencia y el discrimen independientemente de nuestra identidad de género. Sin embargo, eso sería invitarnos a conformarnos y a ceder ante el odio y la ignorancia. 
Por años, grupos de acción comunitaria han realizado extraordinarios esfuerzos para educar sobre la orientación sexual y la identidad de género. Una de ellas, la Coalición Orgullo Arcoiris (COA), a través de su coordinadora Olga Orraca, incluyó en su ponencia las siguientes definiciones, las cuales se trabajaron en el Taller Lésbico Creativo (LGBT 101) 1994, Rev. 3/13:
orientación sexual - capacidad que tiene el ser humano de desarrollar relaciones erótico-afectivas con otras personas. La orientación sexual no es un estilo de vida así como no es un estilo de vida ser de una raza o de una nacionalidad.
heterosexual – orientación sexual hacia personas del otro sexo (hombre-mujer).
homosexual – orientación sexual hacia personas del mismo sexo. Este término se refiere tanto a hombres con hombres como a mujeres con mujeres.  Para nombrar a una persona homosexual se utiliza también el término “gay”, que puede incluir a ambos.
lesbiana - define específicamente a la mujer de orientación sexual homosexual (que se relaciona con otra mujer). Este término se usa por razones de visibilidad; podemos llamarla una estrategia política contra la invisibilidad.
bisexual – orientación sexual de una persona que puede desarrollar relaciones erótico-afectivas con personas de su mismo sexo y del otro sexo.
identidad–formas en que se reconoce un ser humano a sí mismo y según las que define quién es.
identidad de género – cómo se identifica una persona, cómo se reconoce a sí misma en cuanto al género (masculino, femenino).  Puede o no corresponder a su sexo biológico (o asignado en su nacimiento). Todas las personas tenemos una identidad de género.  No es una orientación sexual (es personal, interna).
transexual – persona que se identifica y se siente del otro sexo (no biológico o asignado), busca en muchos casos, que su físico sea congruente con su psiquis (sentimientos, emoción y espíritu) utilizando hormonas y/o cirugía; la reasignación de sexo no es necesaria para asumir una identidad.  No es una orientación sexual.
expresión de género – forma en que una persona presenta o expresa su género (comportamiento- actitudes, manerismos, gestos-, intereses, afinidades, ropa, nombre o apodo, entre otros).  No es igual a identidad de género ni a orientación sexual (es externa).
En el caso de la Ley 54 la necesidad de incluir una prohibición de discrimen por identidad de género requiere que entendamos las dinámicas discriminatorias en nuestros tribunales, en la Policía y demás personas e instituciones (públicas y privadas) que están llamadas a actuar una vez una persona es víctima de violencia doméstica. Como ya dije, lo que activa la aplicación de la ley 54 es que la violencia se de dentro de una relación de pareja.  Pero una lectura minuciosa de la ley refleja que existen instancias que trascienden y/o son independientes al marco penal.
Podría darse la situación, por ejemplo, de una mujer transexual, agredida por su pareja, necesite una orden de protección, a través de un mecanismo civil -no criminal- o su Patrono podría solicitarla por ella. Si no garantizamos expresamente, por vía del texto de la ley, que esa mujer o su Patrono tengan acceso a dichos mecanismos la estaríamos dejando completamente vulnerable ante  el discrimen ya documentado de nuestras instituciones.
De hecho, según COA, la Comisión de Derechos Civiles de Puerto Rico dio a conocer en mayo de 2007 los resultados del estudio que realizara sobre homofobia. En el mismo se indica que empleados de las agencias gubernamentales participantes en el mismo (Administración de Familias y Niños, Departamento de Justicia y Departamento de la Policía) mostraban poco conocimiento sobre las comunidades lésbica, gay, bisexual, transgénero y transexual (LGBTT). 
Se manifestaron mitos y estereotipos aún por las personas que expresaron no tener prejuicio hacia esas poblaciones. Hubo referencias, entre otros, a promiscuidad, enfermedad, pedofilia y comentarios estereotipados que señalan que ‘todos los hombres gay parecen mujeres y que todas las lesbianas parecen hombres’¨. Ponencia de COA ante la Comisión de lo jurídico, seguridad y veteranos. 9 de abril de 2013. Pág.4.
En el ambiente tan hostil, violento y discriminatorio que viven las  personas transexuales y transgénero en Puerto Rico cualquier vacío e invisibilización que de ellas surja en la Ley 54 servirá sin duda para generar otras y nuevas violencias. Sobre todo, dejarlas fuera en este momento – en que hemos estado tan cerca de reivindicar sus derechos humanos- sería imperdonable.
Hoy no estamos dispuestas ni dispuestos a dejar a nadie en el camino. La ruta de los derechos humanos no es fácil, nadie lo ha dicho. Tampoco somos inocentes. Sabemos que estas leyes no garantizarán la equidad, pues esa se tiene que vivir y enseñar a distintos niveles, no sólo el legal. Pero estas leyes son un paso importante que debemos dar.
Si nos unimos, firmemente, si apostamos a la inclusión, si nos unimos en medio de la adversidad a pesar de las diferencias y abrazando las diferencias, no habrá piedra que nos detenga, ni legisladora que nos aparte  de la meta. La exigencia es básica pero, no por eso, menos tremenda: todas las personas tenemos derecho a tener derechos.
Todas somos todas. Ese debe ser el mensaje al Gobernador, para que renuncie al miedo a nombrarnos de una vez. Todas somos todas. Ese debe ser el mensaje para los legisladores y legisladores, para que resistan la manipulación. Todas somos todas. Ese debe ser el mensaje para la comunidad en general, para que se una a nuestros reclamos. Todas somos todas, para que nuestro país valga la pena.
Todavía estás a tiempo a unirte a este momento histórico. No lo dejes pasar. Únete. Visita Haz lo correcto por la Equidad de Derechos.

miércoles, 8 de mayo de 2013

"Ser mujer y viequense" por Norma Valle Ferrer


La vida cotidiana y doméstica, donde tradicionalmente transcurría la vida de las mujeres, ha sido más difícil aun para las mujeres de Vieques y Culebra que para las de la isla grande, Puerto Rico. Recuerdo vivamente cuando en casa de los Pérez, donde pasé algunas de mis vacaciones de infancia, las arepas sustituían el pan que nunca llegaba para el desayuno. Allí estaba la lata de galletas Keebler llena de las arepas que acompañaban el café matutito, el pescado frito del almuerzo y la cena. Ahora, esa comida nos parece de moda, encantadora y deliciosa. En aquellos tiempos hablaba de la escasez y de cómo las mujeres inventaban de mil difíciles maneras la manutención diaria de la familia, casi siempre de pescadores o trabajadores agrícolas.
Esas mismas mujeres, muchas humildes y calladas, se organizaron cuando estaba en juego defender su familia y su pueblo. Así lo hicieron tempranamente en Culebra en los 70 y posteriormente en Vieques. En el 1999 se fundó la Alianza de Mujeres Viequenses, que el próximo 14 de mayo cumple sus 14 años de lucha intensa contra el militarismo y a favor de la vida.

Vieron que a su Isla Nena le ocupaban más y más terreno para dárselo a la Marina de Estados Unidos, tapaban los oídos a sus hijos e hijas de los estruendosos bombardeos y preparaban a sus hijas para que se protegieran del hostigamiento sexual de los marinos que las perseguían en la calle y hasta en las casas.

Pero el tiempo no pasa en vano, las décadas de abusivo bombardeo provocaron la contaminación que a su vez provoca cáncer, por lo que otra vez, son las mujeres las más afectadas, las más golpeadas por la mortal enfermedad. Es así como las compañeras de la Alianza se organizan por su condición de género para hacer valer su voz y darle rostro a la lucha. En sus propias palabras “utilizamos la desobediencia civil, la no violencia, el diálogo y el consenso como formas de lucha y participación en contra de la opresión militar y a favor de la paz”.

Las integrantes de la Alianza organizaron protestas, entraron al área restringida por la Marina de Guerra y fueron arrestadas. Asistieron a cientos de foros nacionales e internacionales para denunciar su situación. Recordamos con respeto y cariño a Norma Torres Sanes, Judith Conde y Nilda Medina, entre otras promotoras de la organización.

Hoy, 10 años después de que se expulsara a la Marina de Vieques, la Alianza de Mujeres Viequenses sigue sufriendo los embates del cáncer que afecta a sus participantes, pero sigue en pie de lucha, con renovado compromiso.

Es imperativo que ‘visibilicemos’ el activismo feminista y comunitario de las mujeres viequenses, que validemos su lucha continua y su crecimiento como representantes de un pueblo, de una comunidad que quiere y puede defender su tierra chica, su Isla Nena.

Twitter: @nvalleferrer
http://www.normavalle.com